Aventura y Naturaleza

Ejercicio físico y cáncer: una conexión vital, según el experto Alejandro Lucía

Tiempo de Publicación : 2025-11-09

El doctor Alejandro Lucía, reconocido catedrático e investigador en fisiología del ejercicio, ha enfatizado de manera contundente la relevancia fundamental de la actividad física como pilar esencial tanto en la prevención como en el tratamiento de enfermedades oncológicas. Sus investigaciones han arrojado luz sobre cómo el movimiento corporal no solo refuerza nuestras defensas naturales, sino que también despliega mecanismos bioquímicos capaces de combatir células malignas. A través de su perspectiva, se percibe una crítica implícita al estilo de vida sedentario que impera en una parte significativa de la población, al mismo tiempo que propone estrategias viables para incorporar el ejercicio como un componente ineludible de nuestra rutina diaria, adaptándolo a las necesidades y capacidades de personas de todas las edades. Su mensaje resuena como un llamado a la acción, buscando transformar la percepción colectiva sobre el papel vital que juega la actividad física en la promoción de una salud óptima y la resiliencia frente a enfermedades complejas.

La conexión entre el ejercicio regular y la reducción del riesgo de cáncer, así como la mejora en la calidad de vida de quienes ya lo padecen, constituye un área de investigación en constante expansión. El doctor Lucía, con su vasta experiencia y conocimientos, arroja luz sobre los procesos fisiológicos que subyacen a esta relación, ofreciendo una visión esperanzadora y práctica para la sociedad. Su trabajo no solo valida la sabiduría popular sobre los beneficios del movimiento, sino que la eleva a un nivel científico, proporcionando una base sólida para la implementación de políticas de salud pública que fomenten un estilo de vida más activo. El experto insiste en que, si bien el ejercicio no es una cura milagrosa, sí representa una herramienta poderosa y accesible para fortalecer el cuerpo y prepararlo para enfrentar los desafíos de la enfermedad.

El Ejercicio como Escudo Contra el Cáncer y Refuerzo Inmunitario

El catedrático Alejandro Lucía, experto mundial en fisiología, destaca que el ejercicio físico no solo previene el cáncer al hacer el cuerpo más sano y resistente a tratamientos como la quimioterapia, sino que también fortalece el sistema inmunitario, volviéndolo más vigilante contra el desarrollo tumoral. La actividad física, especialmente la de alta intensidad, activa células citotóxicas como las 'natural killer', que combaten eficazmente las células cancerosas. Aunque el ejercicio no es una cura definitiva, reduce significativamente el riesgo de desarrollar la enfermedad y mejora las tasas de supervivencia en pacientes ya diagnosticados, como lo demuestran estudios en cáncer de colon. Lucía critica el sedentarismo generalizado y aboga por integrar el movimiento en la rutina diaria, más allá de cumplir los mínimos recomendados por la OMS, para prevenir la obesidad y sus riesgos asociados.

El vínculo intrínseco entre la actividad física y la prevención del cáncer se sustenta en la capacidad del ejercicio para robustecer el organismo en múltiples niveles. Cuando nos ejercitamos, el cuerpo no solo mejora su condición general, sino que también optimiza la respuesta del sistema inmunológico, convirtiéndolo en un guardián más eficiente contra la proliferación de células anómalas. La liberación de adrenalina durante el ejercicio estimula la producción de células citotóxicas, que tienen la función de destruir las células cancerosas. Esta respuesta se alinea con los avances en inmunoterapia oncológica, que busca potenciar las defensas naturales del cuerpo. Además de la prevención, el ejercicio también desempeña un papel crucial en la recuperación y reducción de la mortalidad en pacientes con cáncer, como lo ha evidenciado un notable estudio sobre el cáncer de colon. El sedentarismo, por otro lado, es una preocupación creciente, con una gran parte de la población mundial sin cumplir las recomendaciones mínimas de actividad física. Integrar hábitos activos en la vida cotidiana, como subir escaleras o caminar, se convierte en una estrategia fundamental para combatir esta inactividad y sus graves consecuencias para la salud.

Recomendaciones para una Vida Activa y Saludable a Todas las Edades

El profesor Lucía enfatiza la necesidad de cumplir con las recomendaciones de la OMS, al menos 150 minutos semanales de actividad moderada-vigorosa, pudiendo extenderse a 300 minutos para obtener mayores beneficios, como una reducción del 10-20% en el riesgo de cánceres prevalentes. Más allá de los mínimos, promueve una "filosofía de vida" activa, que incluye caminar 30 minutos diarios a buen ritmo y realizar ejercicio más intenso dos o tres veces por semana. Particularmente, destaca la importancia del ejercicio para personas mayores, quienes suelen ser "olvidadas", recomendando entrenamientos de fuerza, equilibrio y coordinación para prevenir caídas y mejorar la calidad de vida, incluso a edades avanzadas. Asegura que el riesgo de eventos cardíacos por ejercicio es mínimo y que nunca es tarde para empezar, sugiriendo el apoyo de gimnasios o polideportivos para iniciar.

Para alcanzar un estado de salud óptimo y aprovechar los beneficios del ejercicio en la prevención del cáncer, el doctor Lucía insiste en seguir las pautas establecidas por la Organización Mundial de la Salud. Estas directrices sugieren un mínimo de 150 minutos de actividad física de intensidad moderada a vigorosa por semana, pudiendo duplicarse a 300 minutos para optimizar la protección contra diversos tipos de cáncer, incluyendo los de mama, colon y pulmón. Sin embargo, su visión va más allá de simplemente cumplir con una cifra, abogando por una transformación en la mentalidad que integre el movimiento como un componente intrínseco de la vida diaria. Propone la combinación de caminatas diarias de al menos media hora a paso ligero con sesiones de ejercicio más exigentes un par de veces a la semana. Enfatiza la atención a los adultos mayores, un grupo frecuentemente desatendido en las recomendaciones de actividad física, para quienes el entrenamiento de fuerza es crucial para mantener la autonomía y prevenir caídas. Aclara que, si bien existen riesgos mínimos asociados al ejercicio intenso, los beneficios superan con creces las posibles complicaciones, y subraya que la edad nunca es un impedimento para comenzar una rutina de actividad física, alentando a buscar el apoyo de profesionales y facilities deportivas para una transición segura y efectiva.