
El principal centro aéreo de Cancún ha enfrentado un período desafiante durante los primeros diez meses de 2025, evidenciando una considerable disminución en el número de viajeros. Esta tendencia negativa, que se ha mantenido constante a lo largo del año, plantea interrogantes sobre el futuro inmediato del tráfico aéreo en la región y sus implicaciones económicas. La pérdida de un millón de pasajeros en comparación con el mismo período de 2024 subraya la necesidad de un análisis profundo y estrategias de recuperación.
Durante el período comprendido entre enero y octubre de 2025, el Aeropuerto Internacional de Cancún registró un movimiento total de 24.2 millones de pasajeros, lo que representa una disminución de un millón en comparación con los 25.2 millones de viajeros reportados en los mismos meses de 2024. Estos datos, proporcionados por ASUR, la operadora de la terminal aérea, sugieren que la cifra anual de 30 millones de usuarios alcanzada en 2024 podría no repetirse este año.
La tendencia a la baja se manifestó desde el inicio del año, con un descenso del 5% en el tráfico total de pasajeros en enero. Este porcentaje aumentó a un 7.2% en febrero y se mantuvo en niveles similares en los meses siguientes: 6.2% en marzo, 5% en abril, 4.8% en mayo, 4.7% en junio, para luego reducirse a 3.7% en julio, 3% en agosto, 4% en septiembre y finalmente un 3.8% en octubre. En total, se contabilizaron 958,893 viajeros menos en el acumulado hasta octubre de 2025 en comparación con el año anterior.
El segmento internacional ha sido el más afectado, con una pérdida de 723,658 pasajeros en relación con 2024. Investigaciones del Centro de Investigación Avanzada en Turismo Sostenible (STARC) señalan una disminución en las rutas aéreas procedentes de Estados Unidos, destacando conexiones con ciudades como Dallas, Houston, Chicago, Nueva York y Atlanta. Las rutas más perjudicadas incluyen Chicago-Cancún con una caída del 15%, seguida por Panamá-Cancún con un 7.4%, Dallas-Cancún con un 5.8%, Cancún-Nueva York con un 3.8% y Cancún-Atlanta con un 2.1%.
En cuanto al tráfico doméstico, también se observaron descensos significativos. Los vuelos desde Toluca hacia Cancún disminuyeron un 10%, desde la Ciudad de México un 5.8%, desde el AIFA un 5.2% y desde Monterrey un 4.6%, según información de El Economista. Previamente, REPORTUR.mx había indicado que STARC ya reportaba una caída sostenida de pasajeros en seis de las diez principales rutas del aeropuerto de Cancún hasta agosto.
Las conexiones con Estados Unidos, en particular, mostraron la mayor baja entre enero y agosto, con descensos notables en rutas como Cancún-Chicago (15%), Cancún-Denver (11.3%), Cancún-Dallas (5.8%), Cancún-Nueva York (3.6%), Cancún-Atlanta (2.5%) y Cancún-Houston (0.8%).
La información presentada nos invita a reflexionar sobre la dinámica del turismo y la conectividad aérea en destinos tan relevantes como Cancún. Es evidente que factores tanto internos como externos pueden influir en el flujo de viajeros, desde condiciones económicas globales hasta cambios en las preferencias de los turistas o incluso ajustes en las estrategias de las aerolíneas. Para un destino que depende en gran medida del turismo, como Cancún, entender estas fluctuaciones y adaptarse a ellas será crucial. Quizá la situación actual sirva como un llamado a la acción para diversificar la oferta turística, fortalecer nuevas rutas y mercados, o implementar campañas de promoción más agresivas que permitan recuperar el terreno perdido y asegurar la sostenibilidad del sector a largo plazo.